¿Te gustaría tener un blog en BlogSiglo? escribe un correo a jorgem@elsiglo.mx con tus datos.

Amhates

Escrito por Carlos Castañon el viernes 02 de octubre, 2009 - 22:28 en rendición de cuentas, acceso a la información, transparencia, Amatlán, Veracruz, construcción de ciudadanía, Marcela Turati, Proceso, Fernando Escalante, democracia, México, Enrique Serna, basura

Construir ciudadanos

Por lo general es más fácil hacer la crítica, señalar lo que no funciona, exhibir las carencias, encontrar culpables. El entorno mexicano es abundante en ejemplos, casos y malestares donde la realidad es rebasada. Con facilidad sobresalimos negativamente en los indicadores internacionales cuando no en los locales. Llámese competitividad, educación, transparencia, corrupción y hasta violencia. De esta manera, el duro presente encarece las alternativas, mientras el futuro no es alentador. Entonces la salida nos lleva al pesimismo, al cinismo o la inquina. En el mejor de los casos el escepticismo se vuelve una opción.  ¿Pero todo está perdido? ¿Debemos aceptar el fracaso del país y conformarnos, como escribe Enrique Serna, con las “finísimas” personas de la política? ¿Hasta aquí llegó la democracia?

Amatlán de los Reyes, un pequeño municipio de 38 mil habitantes en el Estado de Veracruz ofrece evidencia de que no puede ni debe quedarse así la realidad mexicana. Diversos grupos de ciudadanos organizados de ese municipio han encontrado vías de incidir para cambiar las cosas, corregir el rumbo, proponer nuevos caminos. Al igual que otras partes del país, los habitantes han sido testigos, pero también han padecido políticas estériles, gobiernos opacos, decisiones contrarias al desarrollo de la comunidad. Tal y como sucedió con el caso de la basura. Allá su alcalde decidió que instalaría un relleno sanitario para recibir la basura de otros siete municipios aledaños a Córdoba. Los vecinos protestaron, se quejaron con las autoridades, organizaron foros, a fin de evitar la instalación de basurero, pues argumentaron que el  relleno contaminaría los mantos freáticos de los que se abastecen. Sin embargo, el gobierno no tomó en cuenta su opinión y continuó con el proyecto.

“Los veracruzanos de Amatlán de los Reyes, narra Marcela Turati en su excelente reportaje de Proceso (27-IX-09), no estaban dispuestos a que su municipio se convirtiera en basurero de otros siete. A ratos parecía que sus protestas no despeinaban al gobierno, pero de pronto se revirtió la historia. Fue cuestión de conseguir un papel oficial que demostró que el relleno sanitario en realidad dañaría al medio ambiente, y que las autoridades, con tal de construir su basurero, habían mentido. Y como dicen por ahí que información es poder, frenaron las obras. Un síndico amenazó con denunciarlos por «sustracción de documentos oficiales». Pero los amatecos no tuvieron que robar nada, sólo pedirlo por internet, y resultó que el papel no era secreto y que era más público que un baño de a tres pesos: resulta que invocando la Ley de Transparencia le pidieron al gobierno que les mostrara los permisos que tenía el tiradero para funcionar. Y se los dieron”.

El suceso de  Amatlán ilustra cómo la sociedad organizada puede utilizar medios prácticos y establecidos para incidir en el rumbo de su comunidad. Al solicitar la información vía transparencia, los “Amhates” (así se autodenominó el grupo de vecinos, en su mayoría mujeres) obtuvieron el estudio ambiental donde se señaló el daño ambiental, pero al mismo tiempo exhibieron a su gobierno municipal, que con tal de instalar la inversión, no dudó en hacer informes falsos, sin importar siquiera el riesgo para las personas.

Turati señala que “un año antes ninguno de los Amhates usaba internet y menos sabía que desde 2003 en México funciona una ley que reconoce el derecho de todos a pedirle al gobierno información pública y obliga a los burócratas a proporcionarla. Ellos formaban parte de un experimento llamado IFAI-Comunidades, que enseñó a los desfavorecidos que tienen derecho a saber y que con la Ley de Transparencia pueden pedir la información existente”.

Los Amhates son un claro ejemplo de lo mucho que pueden lograr los ciudadanos organizados para su entorno inmediato. La salida fácil y común habría sido cerrar calles, hacer destrozos, recurrir a la violencia como medio de presión, o peor aún, no hacer nada, quedarse en la inmovilidad como tantos ciudadanos que no se perciben así mismos como corresponsables del cambio. Justamente hace unas semanas me refería en este mismo espacio a la urgencia de una revolución ciudadana capaz de generar como los Amhates, cambios impensables.

El gran ausente en la vida pública del país es el ciudadano porque no termina de aceptarse como tal, con derechos y obligaciones, porque como argumenta Fernando Escalante Gonzalbo, no deja de ser súbdito para asumirse ciudadano.
No obstante, hay pequeños grupos de mexicanos, organizaciones civiles, asociaciones, juntas de vecinos, amas de casa que forman redes de compromiso cívico para beneficio común. Esa aportación por más pequeña o insignificante que parezca, demuestra que se puede influir favorablemente, que poco a poco se puede recuperar la confianza e incluso construir un buen gobierno.



Este post ha sido 441 veces visto.

1 comentarios de "Amhates"

#1 Luis Felipe escribió: lun/05 oct

Hola Carlos:

Es un paso complicado y dificil el proceso de construcción de ciudadanía. Pero como bien lo señalas hay experiencias exitosas como es el caso de Amatlán de los Reyes. Aunque sabemos que una golondrina no hace verano, pero poco a poco iremos transitando a la verdadera democracia.

Van algunas ideas sobre estos temas:

De los municipios y la ciudadanía

Vivimos tiempos de cambio, de transformaciones vertiginosas que abarcan múltiples ámbitos de la vida social. No hay prácticamente nada que escape a este proceso vertiginoso de reestructuración económica mundial, y de las nuevas formas de inserción al mercado mundial de los estados-nación que esta dinámica trae consigo. La recesión actual y sus repercusiones negativas en el crecimiento y el empleo, y el agudizamiento de los problemas sociales asociados a la crisis, volvieron a poner en el tapete de las discusiones la clásica disyuntiva sobre la necesidad de incrementar o disminuir la presencia del estado en la economía. Ligado a lo anterior, el ritmo y la velocidad de estos cambios también han impactado de manera relevante en las formas de actuación de las naciones, de los estados, de los gobiernos y de la administración pública.

La súbita aparición de la crisis, en pleno auge del neoliberalismo y su ofensiva contra el estado interventor y su consiguiente redimensionamiento, ha desplazado para mejores tiempos la idea de un nuevo estado “jibarizado”, “promotor”, “estratega”, “moderno”, etc., la materialización progresiva del fantasma de Keynes es cada vez más evidente. El prodigioso mercado actualmente en terapia intensiva, esperará pacientemente la limpieza que del terreno económico le realice el estado. Ante la complejidad de este panorama a los estados-nación y sus gobiernos no les queda de otra más que retornar a lo básico, a la generación de diversos mecanismos de inclusión de la ciudadanía en la solución de los problemas públicos relevantes en su comunidad; esto no es una concesión gratuita por parte del estado, sino que es resultado tanto del incremento en los niveles de participación activa de los diversos grupos de interés y de presión, así como de la necesidad de los gobiernos de trasladar responsabilidades a la sociedad ante la creciente precariedad de las finanzas públicas. Son tiempos de revaloración de la importancia de las políticas públicas y de la transparencia gubernamental, así como de la creciente importancia de lo local como base fundamental de la acción pública, son tiempos también de fortalecimiento de las regiones y de los municipios.

Los ciudadanos no son entes metafísicos, son los elementos fundamentales de la vida social, contribuir al logro de mejores y mayores niveles de bienestar de los ciudadanos es la razón de ser de la actuación gubernamental. Por lo cual la definición de las fronteras entre lo público y lo privado es un problema en permanente discusión. Ricardo Uvalle nos dice: “(…) estamos ante ciclos en los cuáles las fronteras de lo público y lo privado se recorren hacia uno u otro lado alternativamente, fronteras cuyo deslinde está en discusión en la actualidad. Esta discusión nos ayuda a comprender que la fijación de lo público y de lo privado responde no a criterios invariables sino a momentos históricos”. Además agrega Berrones: “(…) lo público es la pretensión de encontrar el interés que a todos conviene, teniendo en cuenta que se parte de los intereses individuales y que no todos los individuos tienen las mismas condiciones para realizar sus intereses. (…) lo público responde a intereses diversos y a distintas condiciones, a diversas maneras de ver el mundo, lo público rebasa entonces a lo gubernamental, éste último es parte de lo público que no se identifica con él; de aquí la afirmación de que las políticas públicas tienen que ver con la acción del gobierno pero que no se reduce a él, no solamente en cuanto a concepciones teóricas, sino también en cuanto a implicaciones prácticas” (Ricardo Uvalle Berrones, “Estado, Gobierno y Políticas Públicas”.en Políticas Públicas y Gobierno Local).

Los gobiernos municipales al ser los principales interlocutores de las demandas de la ciudadanía por su cercanía ante los problemas públicos concretos, se convierten en uno de los niveles de gobierno más visibles, con necesidades múltiples, y con una notoria escasez de sus recursos. Sin embargo el estado y la federación continúan concentrando los recursos. García del Castillo nos señala: “En el caso de los servicios públicos, la tarea de los gobiernos municipales es directa, pues el artículo 115 constitucional los faculta para hacerse cargo de ellos, pero las reformas y adiciones en 1999 del artículo anterior, elevan al municipio al rango de “gobierno”. Por esta razón, su responsabilidad ha crecido y los requerimientos para buscar alternativas de solución a las necesidades de la comunidad son mas importantes y relevantes que nunca (…) La presión sobre los servicios es más fuerte sobre el municipio, y la manera de atenderla significa una de las facetas de “hacer gobierno”. Si a la eficiencia y eficacia se le suma una preocupación por incorporar a la ciudadanía haciéndola coparticipe de la tarea de gobernar y abriéndose a la tarea de su juicio, se habría alcanzado un gran avance. De ese modo, a palabras como eficacia, eficiencia, calidad y rentabilidad habría que agregar otras como rendición de cuentas y transparencia.” (Rodolfo García del Catillo, “Las Políticas de Servicios Municipales en México: Casos y Tendencias Recientes”).

La participación ciudadana se convierte ahora en piedra angular de los procesos decisorios de la gestión pública, donde el ciudadano ya no es solo un beneficiario, sino que se convierte a su vez en gestor y cooperador del proceso de gestión y ejecución de las acciones y programas para el buen gobierno y la mejor convivencia de su comunidad, esto implica obviamente un cambio de enfoque sobre los asuntos públicos y sobre las relaciones entre los ciudadanos y sus gobernantes. No hay de otra o se democratizan las decisiones y se impulsa el desarrollo de los municipios y el bienestar social o seguimos entrampados en los viejos vicios y en las viejas relaciones cuasi feudales entre el poder público y la ciudadanía.


Si el comentario no está relacionado con el tema, podrá ser borrado o no ser publicado. Recuerda que al hacer un comentario en forma anónima, se registra la dirección de internet.
¿Tiene cuenta en El Siglo de Torreón? escriba los datos:
Usuario/correo: Contraseña:

Si usted se identifica podrá ver sus comentarios, borrarlos y si tiene fotografía establecida en "Mi Siglo" entonces aparecerá en sus comentarios.

De lo contrario sus comentarios serán enviados como anónimo.

Nombre: Correo:

Blog/página personal: | recordar datos. .
Suscribirme a esta entrada: (cuando alguien de una respuesta, me será notificado por correo)

Su comentario será publicado inmediatamente.
¿Cuál es el resultado de 3 por 7?

Responda correctamente para que su comentario sea enviado.