Hablemos del otoño (o cómo ponernos románticos en esta época)

Escrito por Lilia Angélica Martínez Mena el lunes 29 de septiembre, 2008 - 22:17 en Literatura, poesía

El otoño es mi época preferida, nada como compartir un café acompañado de las hojas que caen y los colores ocres de la temporada.

Para los románticos empedernidos como yo, comparto este poema de José Carlos Becerra, segundo en la lista de mis poetas favoritos (el primero es David Huerta como muchos saben -hasta él, jiji-)

 

 

El otoño recorre las islas

José Carlos Becerra

A veces tu ausencia forma parte de mi mirada,

mis manos contienen la lejanía de las tuyas

y el otoño es la única postura que mi frente puede tomar para pensar en ti.

A veces te descubro en el rostro que no tuviste y en la aparición que no merecías,

a veces es una calle al anochecer donde no habremos ya de volver a citarnos,

mientras el tiempo transcurre entre un movimiento de mi corazón y un movimiento de la noche.

A veces tu ausencia aparece lentamente en mi sonrisa igual que una mancha de aceite en el agua,

y es la hora de encender ciertas luces

y caminar por la casa

evitando el estallido de ciertos rincones.

En tus ojos hay barcas amarradas, pero yo ya no habré de soltarlas,

en tu pecho hubo tardes que al final del verano

todavía miré encenderse.

Y éstas son aún mis reuniones contigo,

el deshielo que en la noche

deshace tu máscara y la pierde.

Qué tal???

 


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10 comentarios de "Hablemos del otoño (o cómo ponernos románticos en esta época)"

#1 Lorenzo Simental escribió: 09/jun/2009

El otoño tiene algo, quizá es que un poco del alma también se nos cae a pedazos, quizá es que el polvo que seremos se destila cuando comienza el otoño... Entonces nos invaden pequeñas e insospechadas pérdidas y el ángel de la melancolía ("para estar con vos sin perder el ángel de la nostalgia") viene a sentarse junto a nosotros y nos habla quedito al oído en una lengua desconocida y eterna, mientras vemos cómo la vida se convierte en la foto en sepia que olvidamos en el fondo del cajón.

Eso, solamente el otoño nos lo puede provocar.

Gracias, Angélica.

#2 Jorge Enrique Fernández Vázquez escribió: perfil 09/jun/2009

El otoño creo es un proceso, hemos dejado atrás el calor o el infernal verano, pero nos espera el frío, por eso nos aferramos a conservar algo de aquél calor, pero a la vez nos preparamos para recibir mejor el frío.

Los días con viento frío con aire a muertos nos pone melancólicos, la muerte empieza también a hacer estragos, nos cala en los huesos, pero pasa que cuando te pones un rato en el sol, éste es grocero te quema en medio de cierto ambiente gélido.

El romanticismo ciertamente debe aflorar en esta época pues buscamos el calor humano, el café nos erotiza y nos lleva más tiempo hacer el amor que en el verano, pues hay que buscar leña para poder encender ese fuego y hay que hecer ese proceso de "calentamiento" que a final de cuentas para los "amorosos" da mejor resultado.

#3 Emmanuel Félix Lesprón escribió: perfil 09/jun/2009

En el otoño todos nos quedamos sin hojas, pero es para esperar a que vuelvan a crecer en la primavera...

#4 RAZA escribió: 09/jun/2009

Al otoño lo llenamos de colorido para recordar los últimos matices de la primavera...

Saludos

#5 cesaring10 escribió: 09/jun/2009

Otoño: antesala del delicioso frío, comensal del invierno y final del verano, para mi, una excelente etapa para amar, tiempo exacto para desnudar el alma que exponemos a la gran prueba de temple, la prueba final del ciclo.

Exige decisión: para amar, para amarme, para aceptar, para seguir o desistir, reconocer el transe y decidir continuar caminando junto a mi hermosa mujer, o quedarme sin decir nada, sin dar paso, solamente detenerme, diciendo todo sin palabras...

Yo, he decidido, amarte a ti, mi fiel esposa, hasta que la muerte, anunciada por un otoño, me arranque de tu lado.

Entonces descifraré la importancia de éste, para darte mi testamento de amor, el cual conoces ya, desde que te pedí, llorando y más nervioso que nunca: que fueras mi esposa.

César....

Saluditos Angie ¡

#6 Selene Esparza escribió: 09/jun/2009

Ahh el amor... Visualizo desde mi ventana cómo las hojas empiezan a desprendenser del fuerte y robusto árbol, mientras los pájaritos hacen lo suyo apresurándo su trabajo para buscar el nido perfecto. Regreso mi rostro y observo mi habitación acogedora que me permite disfrutar del exquisito aroma del café, darle un sorbo y comer uvas hasta la noche...

#7 Selene Esparza escribió: 09/jun/2009

Ahh el amor... Visualizo desde mi ventana cómo las hojas empiezan a desprendenser del fuerte y robusto árbol, mientras los pájaritos hacen lo suyo apresurándo su trabajo para buscar el nido perfecto. Regreso mi rostro y observo mi habitación acogedora que me permite disfrutar del exquisito aroma del café, darle un sorbo y comer uvas hasta la noche...

#8 El Rulfiano escribió: 09/jun/2009

Angelica, esta bien recordar un poema de estos dos literatos, pero ¿No crees que hubiese sido mejor hablar de su obra y de su vida, a la vez comentar sus logros. Claro, la cuestion que planteas es "Como ponerse romanticos en otoño", pero si ademas de todo esto que te sugiero, recomiendas alguno o algunos de sus libros, se cumple tu objetivo de que alguien lea sus poemas.

#9 Cesar Vargas escribió: 09/jun/2009

Angie:

Me parece acertadisimo el comentario de "Rulfiano" en el sentido de que inicies a recomendar libros, lecturas, pasajes, poemas, etc. sigamso incrementando nuestro nivel cultural y poder transmitirlo a nuestros hijos !

Saludos y en hora buena !

#10 Cesar Vargas escribió: 09/jun/2009

Aprovecho este otoño de romanticismo para afirmar mi locura por mi amada esposa, mi eterno agradecimiento por mantener vivo nuestro amor, me refiero a mas intenso que nunca, con tanto momento difícil que intenta entrometerse en nuestro sacramento este otoño melancólico, que provoca cambios que pretendemos sean positivos y que, con nuestra decisión, permite llevar nuestra relación mas allá de un ciclo, de una experiencia, de una vida.

Como agradecerte, amor mío, si procuro hacerlo cada vez que te miro..

Generalmente, me despierto para ver tu silueta frente a mis ojos, y así, grabarme en la mente tu imagen hasta que Dios me permita volverte a ver.

Durante ese tiempo en que el plan del mundo no permite estar a tu lado, me palpita mas lento el corazón, le exijo se de prisa intentando acelerar el tiempo, el espacio y la caída de las hojas, como si dependiera de mí.

Es sofocante este tiempo sin ti, no respiro el aire que me brinda la naturaleza, bañada de colores madera anunciando el cambio de estación, razón por la que apaciguo mi ser cuando al verte de nuevo, iluminas mi alma con tu sonrisa preciosa que me derrite, que me postra y me dice internamente:

Te Amo con toda mi alma ! mi chiquita !

¿Viviremos mas otoños como este? tal vez, pero hoy, no quiero pensar en ello, quiero gozarlo contigo, con nuestros hijos, aceptarte el café y las uvas, si quieres, y seguir juntos... hasta la noche.


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